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miércoles, 22 de enero de 2014

Diferencias entre gestores y asesores

En numerosas ocasiones no sabemos diferenciar las competencias de un Asesor y un Gestor, lo que nos induce a no enfocar correctamente la solución de nuestros problemas.
Aunque ellos tienen claramente definidas sus funciones, es habitual que trabajen en los mismos centros de trabajo y todos acaben dedicándose a hacer “un poco de todo”, causando en ocasiones algo de intrusismo entre los propios compañeros.
Es deseable que cada uno ejerza las funciones para las que está formado y es especialista.

La gestión de los especialistas es siempre apreciable y los asesoramientos también.
Dentro del marco Fiscal, que es algo que a todos nos interesa, debemos diferenciar entre un Asesor Fiscal y y Gestor Fiscal. Tanto en empresas como en particulares, el Asesor suele ser externo ya que es difícil la amortización de su puesto en PYMES y empresas de Autónomos, así como entre particulares. Su valoración para obtener un mayor ahorro en los impuestos y tributos, dentro del estricto marco legal es muy estimado, así como el estudio de eficiencia para optimizar los costes de las empresas.
Por otro lado, un Gestor Fiscal es el que se ocupa de la tramitación y presentación de los tributos ante las administraciones públicas correspondientes, oficinas liquidadoras, Agencia Tributaria, Tesorería Territorial de la Seguridad Social, etc., no participando en el asesoramiento fiscal de la empresa.
En muchas ocasiones pensamos que son trámites sencillos y que los podemos realizar nosotros, a pesar de no tener experiencia, sin darnos cuenta de que con facilidad, perderemos tiempo en exceso y seguramente dinero, ya que son los profesionales los que están al día de la legislación actualizada y todos los cambios en los procesos administrativos.
Elija siempre un Asesor o Gestor colegiado y si puede ser, de reconocido prestigio, ya que será quien mejor vele por sus intereses.

¿Que es un asesor?

Las personas físicas tenemos la costumbre de acordarnos del Asesor Fiscal cuando nos viene encima la Declaración de la Renta, es decir, una vez al año. Las empresas, también tienen la mala costumbre de recurrir a ellos a final de año, para que acometa los ajustes necesarios y nos anticipe cómo va a ser nuestro próximo Impuesto de Sociedades. Bien es cierto, que cada vez más empresas acuden al Asesor Fiscal (externo) más a menudo, con la finalidad de encauzar positivamente sus negocios.
En realidad estamos limitando con nuestro pensamiento las actividades de un Asesor fiscal, que son bastante más amplias. Aparte de buscar las mejores soluciones tributarias, siempre intentará obtener el mayor ahorro dentro del marco legal. Por otra parte, nos puede asesorar sobre las declaraciones trimestrales y anuales de los tributos (IVA, IRPF, Impuesto de Sociedades, Declaración de la Renta de las Personas Físicas), así como de posibles Plusvalías, Sucesiones, Actos Jurídicos Documentados, Impuesto de Actividades Económicas, qué tipo de alta societaria sería más adecuada en nuestro caso con sus responsabilidades patrimoniales y desembolsos de capital social, cuando proceda, incentivos y bonificaciones, amortizaciones de activos, aplicar correctamente las deducciones a las que tengamos derecho, también puede representarnos antes la Agencia Tributaria y ayudarnos en las posibles sanciones administrativas, inspecciones, etc.